El obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, sostuvo que la relación con el alcalde priista de Chilpancingo, Marco Antonio Leyva (MAL), últimamente está un tanto “fría”.

Dijo que seguramente es porque hace como tres meses en la Plaza Cívica “Primer Congreso de Anáhuac” denunció que ya tenía varios meses que no le suministraba el servicio de agua entubada a su domicilio.

Salvador Rangel dijo que ellos como iglesia podrían cooperar con las diversas problemáticas que existen en la capital, e incluso resaltó: “pero no sé si el alcalde me estará castigando”.

Denunció que hace ya al menos tres meses que el alcalde MAL no le suministra a través de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado de Chilpancingo el agua entubada a su domicilio, en el fraccionamiento Santa Rosa, al norte de esta capital.

“No sé si me esté castigando también, pero lo digo porque es lo que le está pasando a medio mundo aquí en Chilpancingo”, confirmó el obispo Rangel Mendoza.

Recriminó que en Chilpancingo sí hay agua, pero no es suministrada por el organismo paramunicipal.

Dijo que las autoridades no aguantan cuando desde la iglesia les dicen sus cosas, “luego se nos echan encima”, lamentó

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